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Joel-Peter Witkin


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Joel-Peter Witkin
 

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Difícil es quedar indiferente ante la fotografía de Witkin. Incluso, más de alguien puede llegar a escandalizarse a primera vista. Sobre todo si no se está familiarizado con o advertido de la obra del autor, o si se es un espectador frívolo. Pero el arte de Witkin –pues sus fotografías lo son a cabalidad– crea un lenguaje sublime que, más allá del bien y el mal, supera los límites de la fotografía y se entremezcla con la pintura y la escultura arrojando un resultado desconcertante, escabroso, antitabú. Opera con la moralidad del inconsciente y no es casualidad que por ahí se asome más de algún monstruo… Dicho de otro modo, Witkin comprende que los monstruos pueden llegar a ser bellos.

Para quienes no conocen la obra fotográfica de Witkin, y para que se hagan una idea de ésta, habría que decir en clave pop (y exponiéndome al rechazo de los más puristas y entendidos), que sus fotos son algo así como un cruce entre un video de Maryln Manson, una película de David Lynch, más la pintura de Goya, Bacon, Boticelli, Giotto y Velázquez. “Algo simple de digerir”… En clave metafísica, sus fotos siempre tienen de fondo a la muerte y el pasado mezclado con el futuro como engranaje surreal. En clave “ortopédica”, su obra está poblada de seres deformes que expone para derrochar su belleza.

Witkin no es del tipo de fotógrafo cazador de momentos. Imagina con detalles sus fotografías, dibuja y pinta sus decorados (él hace tableaux: antiguo recurso  y pasatiempo, en el que un grupo de personas posaban para representar una pintura) y luego escoge con pinzas a sus modelos tomando cadáveres de la morgue, o miembros de cadáveres (en una foto aparece un cadáver sin cabeza combinado con la cabeza de otro cadáver; bromea él diciendo que es un autorretrato). Tan bizarra es su propuesta, que ha llegado a poner anuncios en prensa buscando enanos, tullidos, transexuales y todo tipo de freaks para posar en sus fotos.

En la familia de Witkin todos eran vidrieros. Su padre tempranamente lo incluyó en su trabajo y lo puso a romper vidrios. Un día se enterró una astilla en el ojo y su padre se la sacó. Cuenta que fue su única comunicación cercana con él. También cuenta que cuando lo visitaba le mostraba fotografías extrañas de la revista Life, o Look, de periódicos como el Daily Mirror o The News. Tenía cinco años y entiende él que algo quería decirle su progenitor... Otra anécdota que marcaría su vida –y que en algo explica su obra- es la que cuando pequeño presenció un accidente automovilístico y vio rodar una cabeza que se aproximó hacia él.

Suele ser su trabajo en blanco y negro –que para él son los colores de la fotografía- y cuando usa el color emplea pigmentos y materiales de su ocurrencia con los que experimenta en collages u otras composicones. No usa trucos computacionales y sus fotografías son de un solo tiro. Antes de ser el artista que se pasea por todo el mundo y expone en el MoMa, el Museo Metropolitano de Nueva York, la Galería Baudoin Lebon de París (de donde vienen sus obras), Witkin trabajó en laboratorios de fotografía en color, por lo que conoce el proceso en profundidad. De ahí que desconfíe de los colores de la fotografía, pues sabe que son el resultado de determinados procesos físicos y químicos que dependen de los fabricantes. Para él son poco reales, por lo que fabrica sus propios colores para obtener una respuesta más emocional y menos lógica y científica.


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Joel-Peter Witkin es uno de los fotógrafos más destacados de nuestro tiempo, célebre por sus obras provocativas y polémicas en torno a la muerte, la religión, el mito y la alegoría.

Nació el 13 de septiembre de 1939 en Brooklyn, Nueva York, hijo de padre judío ortodoxo y madre católica. Sus padres se divorciaron cuando era pequeño debido a sus irreconciliables diferencias religiosas. Tiene un hermano gemelo, Jerome Witkin, conocido pintor.
La madre educó a Joel-Peter y su hermano en un ambiente profundamente religioso. 
Empezó sus estudios en la escuela primaria de Santa Cecilia en Brooklyn y luego en el Grover Cleveland High School.

Compró su primera cámara a mediados de la década de 50 y aprendió a usarla de manera autodidacta. Sus primeras fotografías eran ya bastante inusuales, representando las muchas experiencias inquietantes de su infancia. La primera retrata un rabino que dijo haber hablado con Dios. Más tarde y a petición de su hermano, fotografió el “freak show” de Coney Island. Jerome quería las fotografías para sus singulares pinturas.

Joel-Peter Witkin fue reclutado por el ejército en 1961. Para poder tener algún control sobre su misión, se alistó en el ejército durante tres años como fotógrafo de combate. Sus tareas incluían grabar los cuerpos de los soldados que se habían suicidado o fallecido en accidentes de entrenamiento.

En 1967 decidió trabajar como fotógrafo freelance y se convirtió en el fotógrafo oficial del City Walls Inc. Después del servicio militar estudió la carrera de Bellas Artes en la Cooper Union School of Art de Nueva York, finalizando la licenciatura en 1974. Al mismo tiempo, la Universidad de Columbia le otorgó una beca en Poesía. Completó sus estudios de posgrado en Fotografía y Historia del Arte en la Universidad de Nuevo México (Albuquerque), terminando el posgrado en Bellas Artes en 1976 y el máster en 1981.

Joel-Peter Witkin afirma que su peculiar mirada y sensibilidad nacen a raíz de un episodio que presenció cuando era tan solo un niño pequeño: un accidente de tráfico que tuvo lugar frente a su casa, en el que resultó decapitada una niña.
"Sucedió un domingo, cuando mi madre nos acompañaba a mi hermano y a mi, bajando la escalera del edificio donde vivíamos. Íbamos a la iglesia. Mientras caminábamos por el pasillo hasta la entrada, escuchamos un estruendo increíble, mezclado con gritos y pedidos de auxilio. El accidente involucró a tres coches con tres familias. De alguna manera, en medio de la confusión, yo ya no estaba agarrando la mano de mi madre. Desde la acera, pude ver algo rodando de uno de los coches volcados. Se detuvo donde yo estaba. Era la cabeza de una niña. Me agaché para tocarle la cara, hablar con ella, pero antes de que pudiera tocarla alguien me alejó de allí."

 

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